Limitaciones de la zona de confort

Escrito por Lic. Analía Corti el . Posteado en ansiedad, psicologia, Psicologos

La teoría de la zona de confort es un modelo representativo de aprendizaje y crecimiento personal, en sus comienzos esta teoría era utilizada por las grandes empresas multinacionales en los sectores de recursos humanos para capacitar a sus empleados maximizando su potencial productivo. Hoy día se encuentra muy popularizado mundialmente sobre todo en el área del coaching.
Esta popularización ha llevado a la idealización del método ocasionando un intento de aplicación a diversos ámbitos sin hacer un análisis de sus limitaciones.

Limitaciones de la zona de confort

  • Muchos psicólogos afirman que esta técnica debe posicionarse como una metáfora posible, más que un modelo para ayudar a las personas a entender cómo se genera el proceso de aprendizaje, y mucho menos considerarlo axiomáticamente como una regla a aplicar al momento de enseñar o educar. Existen muchas otras teorías que se aproximan más a estos procesos que la zona de confort, como por ejemplo las de Piaget o Vygotsky, que en comparación con estos últimos la teoría de la zona de confort cae inevitablemente en la categoría de “simplista”.
  • En la presentación del método, generalmente se expone y se ejecuta la teoria sin considerar el área de estudio del profesional que lo aplica (Salud, RRHH, Psicopedagogo, Psicólogo, Docente o sin ningún estudio previo relacionado). Esto tiene que ver con las posibles implicaciones clínicas psicológicas de la aplicación de esta actividad.
  • Según White, la zona de confort es un estado de comportamiento en el cual la persona opera en una condición de “ansiedad neutral”, utilizando una serie de comportamientos para conseguir un nivel constante de rendimiento sin sentido del riesgo.
    Tomando como punto de partida esa definición se obtiene que la zona de confort es un estado mental en el que nos sentimos seguros y controlamos las situaciones sin sentido del riesgo. Este estado mental es un constructo abstracto o concepto que crea el profesional que aplica la teoría en base a la posición que tiene una persona (pensamiento – emoción – conducta) frente a determinadas situaciones de su vida cotidiana. Cuando el profesional termina de delimitar la zona de confort de la persona luego procede con el siguiente paso aconsejando realizar nuevamente conductas concretas basadas en este concepto abstracto llamado “zona de confort” para salir de la misma y proseguir con el aprendizaje. Con ese procedimiento se pasa de una abstracción de la realidad a un concepto concreto para luego ejecutar conductas en la realidad nuevamente. Con esta ecuación se puede perder la noción del riesgo que implica aconsejar a una persona a realizar acciones en base a una extrapolación subjetiva que puede ser distinta para cada profesional que lo aplique.
  • En ningún momento se contemplan las posibles consecuencias de un resultado negativo surgido por ejemplo de la ansiedad ocasionada por forzar a la persona a salir de su “zona de confort” sin la debida preparación, o de la necesidad de considerar el historial clínico de la persona que va a participar del ejercicio. Ciertamente, no hay medida para cuantificar el nivel de ansiedad necesario para salir de esa zona sin pasarse a la zona de pánico.
  • Otra de las limitaciones de este modelo, es que generaliza la ausencia de un aprendizaje significativo dentro de la zona de confort, cuando en realidad sí existe. Es improbable que cada uno de nosotros haya acumulado todos nuestro conocimientos fuera de la zona de confort, quizás sería más acertado hablar de una zona óptima de aprendizaje fuera de la zona de confort.
  • Por otro lado, en general, postula que la zona de confort no puede perderse sino todo lo contrario, ampliarse; esto no es del todo así, ya que dependiendo de la situación, conducta y del tipo de decisión del que se trate para salir de esa zona es posible no poder volver a recrear las mismas condiciones o situaciones existentes previamente. El argumento para refutar esta crítica es que la zona de confort no es una situación ni una conducta, sino un estado mental, sin embargo este estado mental nace y muere en situaciones de la vida real, un hecho que no hay que tomar a la ligera, dado que, a lo largo de la vida, el sujeto sufre modificaciones en relación a las experiencias vividas; suponer que la zona de confort no se modifica o solo se expande es suponer que su subjetividad se mantiene de la misma forma durante toda su vida.
  • Se corre el riesgo de generalizar, minimizar y/o ignorar las percepciones de la persona sobre ciertas conductas dentro de la “zona de confort” y desestimar otras causas psicosociales que pueden haber disparado dichas percepciones, con el consiguiente riesgo de sufrir efectos contrarios a los deseados.
  • Dicho todo lo anterior y como consideración a tener en cuenta, este modelo rinde sus frutos si el encuadre de la situación a la que se aplique es cuidado y la persona está preparada y equilibrada mentalmente para asumir los riesgos. En este sentido la técnica es muy útil para representar más claramente ciertas conductas que deben romperse para lograr ciertos logros en la vida de las personas. Además de esto, también se trabajan objetivos delimitándolos, segmentándolos y otorgándoles marcos de tiempos para que no queden sueltos a la eternidad y sean de más fácil consecución, es decir, ayuda a la estructuración de la vida de una persona.

Video Zona de confort

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Lic. Analía Corti

Lic. Analía Corti

Graduada de la Universidad de Buenos Aires. Diplomada en Terapia Racional Emotiva y Cognitiva Conductual (TREC). Certificación Internacional de Albert Ellis Institute de Nueva York. Postgrado en Trastornos de Ansiedad. Asociación Argentina de trastornos de ansiedad (AATA). Asistencia Psicológica en Flores y Microcentro, Capital Federal. Integrante del equipo de Psicología Integradora.

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